Más barato es un esclavo

El pueblo hermano del Brasil sufre los azotes ante el avance sobre las conquistas en materia de derechos adquiridos para los trabajadores propiciadas por el gobierno de facto parlamentario de Temer, que fogonea las condiciones para que de un tiempo a esta parte la política, a través de la toma de decisiones de sus poderes, se limite a beneficiar a los que más tienen, características propias de una experiencia neoliberal que nosotros conocemos bien.
No podemos evitar relacionar la persecución al ex presidente con la agenda de retroceso en las leyes laborales cuyo claro objetivo es destruir un proyecto de país que había generado grandes logros y conquistas para los trabajadores brasileños.La “reforma laboral” de Brasil, introdujo más de cien modificaciones a la legislación laboral, todas ellas en favor de los empresarios. Las leyes apuntan a una mayor flexibilización laboral, tercerización, y más modalidades de trabajos por contrato (algunas intermitentes), debilita la organización de los trabajadores permitiendo la negociación por empresa y dándole más peso que a la ley a los acuerdos individuales entre empleador y empleado, ataca la jornada laboral ampliando la franja horaria diaria y semanal y por último facilita los despidos y reduce los costos laborales en términos de aportes patronales.
No debemos dejar de ver que los cambios en materia de leyes laborales en nuestro país vecino nos tocan de cerca. Ya circulan por diferentes medios esquemas tentativos para una reforma laboral en nuestro país luego de las elecciones de Octubre que debemos enfrentar y no podemos permitir.
Por su parte, la precandidata a diputada nacional por el macrismo porteño y cofundadora de Cambiemos, Elisa Carrió, reconoció que desde su espacio buscan flexibilizar el trabajo al asegurar que en la Argentina hay que “discutir el costo laboral”, dijo que los trabajadores argentinos son “caros” y le abrió la puerta a la reforma laboral “Tenemos que discutir el costo laboral porque es tan grande que en realidad un empleado te cuesta dos empleados.” También el Ministro de Trabajo, Jorge Triaca ya ha declarado en este sentido sobre la posibilidad de una reforma laboral que “los actores sociales deben estar dispuestos a trabajar, tanto el sector empresario como el sector de representación sindical”.
No debemos permitir que la lógica del mercado camuflada bajo el argumento de la competitividad brinde las condiciones para imitar la triste experiencia de nuestros hermanos Brasileros. Los derechos y las condiciones laborales de nuestros trabajadores no deben ser nunca una variable de ajuste para lograr que los que más tienen se sigan enriqueciendo en detrimento del resto. Brasil parece ser la nueva excusa del Gobierno Nacional para una flexibilización laboral y debemos luchar contra ello.