LA GRATUIDAD UNIVERSITARIA

Queremos alertar a la comunidad educativa y repudiar las expresiones vertidas en el diario La Nación del 4 de marzo de Héctor Masoero con el título de “¿Gratuidad universitaria es sinónimo de igualdad?”
El solo título nos muestra su intención de volver al arancelamiento que tenían nuestras universidades públicas en la dictadura militar.
Aquellos que fueron cómplices de la última dictadura genocida, como este personaje y el diario donde escribe, nuevamente comienzan a cuestionar la gratuidad de los estudios universitarios, apoyando así las resoluciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC) para la cual la educación es una mercancía.
Seguramente serán necesarias reformas y mejoras de nuestro sistema educativo y universitario, pero para que sean inclusivas y democráticas es necesario un fuerte compromiso de todos los sectores sociales.
Pensar que los problemas de las Universidades se arreglan con el arancelamiento es como pensar que la solución a una enfermedad es el suicidio.
La sola idea de creer que arancelar las Universidades permite una mayor igualdad y que así se logra que los sectores de menos recursos estudien, es ilógica, y solo puede ser comparable a la idea absurda (como la califica el sociólogo Zygmunt Bauman) de que “la riqueza de unos pocos nos beneficia a todos”.
No les alcanza con la eliminación de los impuestos a los más ricos, suprimiendo las retenciones, y con pagarle a los usureros de los fondos buitres, ahora también plantean el arancelamiento de las Universidades.
Desde ADUBA expresamos nuestro repudio a estas expresiones y defenderemos, como siempre, la Universidad Pública.