NO ES REFORMA, ES AJUSTE: EL GOBIERNO DEBE DEJAR DE REPRIMIR Y ESCUCHAR EL CLAMOR POPULAR

NO ES REFORMA, ES AJUSTE: EL GOBIERNO DEBE DEJAR DE REPRIMIR Y ESCUCHAR EL CLAMOR POPULAR

Como continuación de las medidas de fuerza convocadas por la CGT y otras organizaciones sociales que comenzaron el jueves pasado con una enorme movilización, en medio de un salvaje operativo represivo, en rechazo al proyecto de Ajuste Previsional que impone el Gobierno, un numeroso grupo de docentes universitarios, encolumnados en ADUBA, marchó ayer pacíficamente hacia el Congreso de la Nación en una multitudinaria manifestación popular. La magnitud de la muestra de repudio no impidió la rúbrica de este vil ajuste.
Es triste que el ensordecedor clamor popular del legítimo reclamo que comenzó desde temprano en la movilización, y continúo hasta la madrugada de hoy en la forma de Cacerolazos que surgieron espontáneamente en los diferentes barrios de la Capital Federal y en distintas ciudades de todo el país, no tuvo ningún efecto sobre la conciencia social y cívica de algunos de los diputados, oficialistas y sus aliados, que sesionaban en el Congreso, y se obstinaron en continuar el tratamiento de la mal llamada Ley de Reforma Previsional, que no es otra cosa que un atentado contra el poder adquisitivo de los jubilados y las asignaciones familiares y sociales.
Pese a los mociones de algunos diputados, que sí escucharon ese clamor, y con mucho tino y cordura entendían que no se podía seguir con el tratamiento del proyecto en esas circunstancias, y que pedían detener el debate y enviarlo a Comisión para su revisión, el oficialismo logró, en medio de amenazas y aprietes a los gobernadores, aprobar la Ley esta mañana.
Pero por si eso no ocurría, el Gobierno ya había vuelto a la carga con una estrategia perversa: a altas horas de la noche de ayer, desde los medios hegemónicos comenzaron a circular las versiones de la Sanción de la ley vía DNU, en una clara actitud extorsiva y antidemocrática, que huele a rancio y nos recuerda a algunos de los peores pasajes de la historia de nuestro País.
Otra vez somos testigos de políticas de ajuste de corte neoliberal solicitadas por el establishment financiero, por medio del FMI y sus recetas, que justifican que los Estados operen reformas para transferir recursos de los que menos tienen hacía los sectores más fuertes y concentrados de la economía. En nuestro país, hemos sido testigos en los últimos tiempos de medidas de Gobierno que eximen de impuestos y retenciones a las cerealeras, a las mineras, al correo del padre del Presidente y a las operatorias de blanqueo de capitales, por solo mencionar algunas. Y como contraparte, medidas que atentan contra los más desprotegidos, cuyo último y más flagrante ejemplo es la nefasta Reforma aprobada esta mañana, que lisa y llanamente le quita dinero del bolsillo a los jubilados y a los que perciben asignaciones familiares y sociales.
El Gobierno debió replantearse de dónde sacar los recursos de financiamiento, pero es inadmisible y miserable que lo paguen los jubilados.
Para terminar, queremos dejar en claro que desde ADUBA repudiamos el accionar violento de un grupo de inadaptados que arrojaron piedras y generaron desmanes en la manifestación de ayer, pero destacamos, a la vez, nuestro absoluto repudio a la violencia institucional ejercida por el Gobierno Nacional y la feroz represión que las Fuerzas de Seguridad (la Metropolitana, primero, y la Policía Federal y la Gendarmería, después) llevaron adelante contra el pueblo argentino, con la intención de sofocar nuestros reclamos.
Consideramos rotundamente inaceptable el uso de carros hidrantes, balas de goma y plomo y gases lacrimógenos para acallar a la multitud de manifestantes que, en cientos de miles, copó las inmediaciones del Congreso.
Igualmente, el origen de la violencia es recortar los ingresos de los jubilados. Eso es violencia institucional que se suma a los aumentos de tarifas y medicamentos que hacen imposible la subsistencia de muchos argentinos.
Violencia es descontar a los jubilados, y violencia es mentir.
Desde ADUBA, no claudicaremos en la lucha contra el ajuste sistemático al poder adquisitivo y los derechos del pueblo trabajador. En especial, seguiremos trabajando de manera mancomunada para mantener lo conquistado y lograr cada vez mejores condiciones de trabajo para todos los docentes universitarios.