CONICET

Siguen atentando contra la ciencia: Sólo el 17,3% de los investigadores aspirantes al CONICET accedió a la carrera

El pasado viernes se dio a conocer el listado de ingresantes al Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET): de 2145 científicos postulados, ingresaron solo 450 investigadores. Este número refleja la reducción del ingreso a la carrera de investigación, uno de los principales organismos dedicados a la promoción de la ciencia y la tecnología en nuestro país.

Este hecho, lejos de ser aislado, marca una tendencia del gobierno de la alianza Cambiemos. Solo basta repasar las últimas y más resonantes medidas en torno a la ciencia y la técnica. A nivel presupuestario, las partidas destinadas a esta área están por debajo del 0,5% del PBI (según informó el propio secretario, Barañao), muy por debajo del 1,5% prometido en campaña electoral; en 2018, el gobierno degradó el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva al rango de Secretaría; vendió Arsat 1 y Arsat 2; discontinuó el Plan Argentina Innovadora, que preveía aumentar la cantidad de científicos en el país; en cuatro años, las vacantes que se ofertaban para la carrera de investigación cayeron a la mitad (de 900 en 2015 a 450 en 2019); y el número de repatriación de científicos disminuyó fuertemente en los últimos dos años: hasta 2016 retornaron casi 1.300 investigadores, con el macrismo, en 2017 y 2018, sólo regresaron seis.

“Ahora se da por sentado de que hay un derecho a tener financiamiento para ciencia y tecnología” sostuvo Lino Barañao en una entrevista con Clarín, evidenciando la posición que el gobierno actual tiene con respecto al área, que se alinea con otras famosas exclamaciones del ejecutivo de Cambiemos, tales como “Qué es esto de universidades por todos lados” (Mauricio Macri, 2014) y “Nadie que nace en la pobreza en la Argentina hoy llega a la universidad” (María Eugenia Vidal, 2018), y que dejan en claro las ideas y los proyectos que en materia de educación y ciencia, tiene este gobierno.

Desde ADUBA entendemos que nuestro país solo puede tener una política de crecimiento con Justicia Social si invierte en educación y en ciencia y tecnología, pero para el gobierno  nacional y el FMI estos son considerados gastos. Por ello, llamamos a toda la comunidad académica a expresarse contra el ajuste en el CONICET.